HISTORIA

Estos valles aún guardan vestigios arqueológicos y arquitectónicos de gran riqueza que podrás observar a cada paso. Un viaje al pasado que te llevará a un territorio ancestral, poblado desde la Edad de Bronce, tal como muestra el ídolo de Rodicol, encontrado en el paraje donde hoy se ubica la Ermita de la Seita, y en el que los “Homus Manium”, los “hombres dioses”, como llamara Plinio a los habitantes de los castros por su fuerza y valentía, disputaron los cerros al mismo Imperio Romano de Trajano, ávido de explotar los importantes recursos auríferos de la zona.

Con vestigios importantes tanto en Murias de Paredes como en algunos de los pueblos del Valle Gordo, aún puedes contemplar restos de algunos de los castros y conocer el proceso de explotación de las minas de oro romanas en las rutas de la minería romana.

 
Ídolo de Rodicol

Durante la Edad Media y hasta el siglo XIX, los concejos quedaron bajo la jurisdicción de los Condes de Luna. No exentos de conflictos entre señores y vasallos, los pueblos fueron creciendo y construyendo sus iglesias, sus puentes, sus molinos, sus lecherías comunales, sus escuelas. La mayoría de ellas se conservan en la actualidad, como si el tiempo aquí se hubiera detenido. ¿Lo ves?

Es entonces cuando se constituye como tal el municipio de Murias de Paredes, que fue Partido Judicial entre 1834 y 1965, momento en el que pasó a formar parte del de Villablino. En los últimos años del siglo XIX el territorio comenzó a perder población, primero por   la emigración y después por el envejecimiento. Algo que lentamente podría revertirse, con la llegada de familias jóvenes a los pueblos y el impulso de los descendientes de la zona, que cuidan y restauran las casas familiares.

Campanario de la Iglesia de San Juan Bautista. Murias
 

EL ORO DE ROMA

En los siglos I y II el Imperio Romano estableció en las montañas de Omaña Alta varias explotaciones auríferas. El municipio de Murias de Paredes puso en valor en 2010 cinco rutas de senderismo con más de 31 kilómetros que tienen como protagonistas las explotaciones auríferas del Valle Gordo y la red hidráulica que sirvió para aflorar el oro en estas montañas.

Las rutas parten de los pueblos de Barrio, Fasgar, Posada, Torrecillo y Vegapujín, donde además de disfrutar de su entorno y patrimonial podrás viajar en el tiempo y recorrer los espacios que aún recuerdan la ingeniería romana. Estas rutas para caminantes o ciclistas son, además, una muestra del valor natural de esta Reserva de la Biosfera.

El Suspirón, de 1.826 metros de altitud, es uno de los puntos de referencia de la minería del oro romana en Omaña. En su vertiente oriental desembocaba la presa Antigua, uno de los carreliegos o canales construidos por el Imperio Romano hace dos mil años, con de 8,75 kilómetros de longitud, cuyas huellas permanecen en el paisaje y en la memoria popular.

El CAMINO OLVIDADO

Estos pueblos y caminos recibieron entre los siglos XI al XIII a muchos peregrinos a su paso por el Viejo Camino de Santiago, o Camino Olvidado, antes de ser sustituido por el actual Camino Francés tras el repliegue musulmán de la Península. Historia de espiritualidad que hoy vuelve a atraer nuevos peregrinos del siglo XXI.

El Camino Olvidado parte de Bilbao y se une al Camino Francés en Villafranca del Bierzo. Sus etapas 17 y 18 recorren Omaña Alta, entre los pueblos de Marzán y Fasgar para desde allí subir la mítica cuesta del Ocidiello hacia el Campo de Santiago de Martín Moro Toledano. Una ruta que no te dejará indiferente.

En la actualidad, el municipio de Murias de Paredes está desarrollando una activa labor para señalizar y mantener este tramo del Camino en correctas condiciones para los peregrinos que lo transitan.

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